Escasa en cantidad pero excepcional en calidad. Las buenas temperaturas favorecieron el desarrollo del fruto con un excelente estado sanitario que, unido al pequeño tamaño de los granos, permitió elaborar vinos con gran intensidad colorante y complejidad aromática, idóneos para largas crianzas. También la Garnacha de la Rioja Baja ofreció buena capa de color, con aromas varietales muy típicos y estructura equilibrada, augurando una calidad singular.

Los collarines que edita La Rioja Alta, S.A., con motivos de la concesión de 94 puntos por parte de la Guía Parker a este vino, se confeccionan en Imprenta Moderna, pasando por la impresión y el troquelado de calidad.